Metodologías ágiles para potenciar equipos autogestionados

Implementar metodologías ágiles en distintas organizaciones es un hecho global. De acuerdo a un estudio del Project Management Institute (PMI), 71% de las organizaciones a nivel mundial hace uso de ellas. Además, otro estudio realizado por CA Technologies dice que más del 75% de las empresas considera estas metodologías transcendentales para el éxito de una empresa con respecto a la transformación digital.

Sin embargo, las organizaciones tienen una visión de las metodologías ágiles desde la perspectiva de gestión de proyectos. ¿Cómo se podrían aplicar estas metodologías a equipos autogestionados con objetivos de negocio?

Los equipos autogestionados, definidos con un alto grado de autonomía para resolver los problemas inherentes a su trabajo, están motivados para lograr una organización más ágil, más flexible, con capacidad para responder rápidamente y, sobre todo, con capacidad para adaptarse a contextos cambiantes.

 

Las organizaciones necesitan adaptarse para responder a las necesidades del cliente de manera cada vez más eficiente y rápida; así mismo, necesitan ser más competitivos y poder tener la capacidad de adaptarse a diferentes ciclos de innovación que cada vez se acortan más, de lo contrario es bastante probable que no sobrevivan, para alegría de sus competidores. Las metodologías ágiles son un medio para potenciar equipos autogestionados con las características necesarias para aportar mayor valor al mercado.

Dichas características comprenden:

  1. Compartir una misión y un propósito en común, con propuestas de valor uniformes y acordes con los segmentos de mercado objetivo, de manera que se pueda minimizar la distancia con el cliente.
  2. El número de personas debe ser pequeño, de manera que sea fácil de gestionar (no más de 10 personas). De superarse este número, es recomendable dividirlo en grupos pequeños y siempre garantizando los mecanismos de cooperación e interacción entre los equipos.
  3. Dirección y capacidad ejecutiva presente, que este alineada con la misión, visión y objetivos estratégicos de la organización.

Teniendo esta base, las metodologías ágiles potencian al equipo mediante tres claves:

  • Ciclos de trabajo cortos, donde se gestione con el equipo de trabajo diferentes actividades (acciones comerciales, organización, proyectos, tecnología, etc.). Es importante tomar acción en cada una de estas áreas y establecer para cada una objetivos trimestrales o mensuales. Así mismo, debe haber un contacto frecuente entre el equipo de manera que se pueda revisar periódicamente el avance en cada una de las actividades y revisar los puntos que están funcionando y los que hay que mejorar.
  • En un equipo de trabajo deben quedar establecidos roles que aporten a los objetivos de la metodología. Debe haber un líder que ayude a organizar al equipo y aporte con información pertinente para conseguir los objetivos de organización; desarrolla una visión en común y ayuda a llegar a acuerdos y tomar decisiones, de ser necesario. Así mismo debe haber un facilitador, quien facilita las reuniones y asegura la metodología, además de que promueve la participación de todo el equipo y que este se mantenga focalizado. Y finalmente el equipo, es el que lleva adelante los objetivos de la organización, participa activamente en los procesos.
  • Las herramientas son un medio que ayudan a implantar las buenas prácticas ágiles, facilitando la visualización compartida de los objetivos, logros y tareas, así como el almacenamiento de la información.

La correcta aplicación de estas pautas logra que las organizaciones se adapten continuamente a los retos y oportunidades que ofrece el mercado, y que puedan, del mismo modo crecer exponencialmente.

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