Como podemos luchar contra el cambio climático

De acuerdo a un artículo publicado en la revista Science Advances, la causa del desastre del Devónico fue lo que destruyó la capa de ozono. 85% de los peces y los tetrápodos se extinguió a causa de un intenso calentamiento del clima. El vapor de agua que se evaporaba de la superficie terrestre transportaba fluorocarburos que destruían la capa de ozono, y como consecuencia dejaba pasar más rayos ultravioletas (UV). Hoy en día, la temperatura del planeta sigue aumentando, y la destrucción de la capa de ozono sigue avanzando, por lo que estaremos cada vez más expuestos a los rayos UV.

Es evidente que la humanidad deja su rastro en el planeta, y es deber de nosotros no permitir que ese rastro sea negativo, debemos replantearnos la forma en que vivimos para dejarle una herencia a las generaciones futuras.

Esta situación ha despertado la preocupación de activistas con Gretta Thunberg, quien a su corta edad de 17 años ha reclamado a líderes políticos y asambleas legislativas por una acción inmediata para abordar lo que ella describe como la “crisis climática”. Junto a miles de estudiantes ha promovido el movimiento Fridays For Future centrado en los riesgos planteados por el calentamiento global.

La Unión Europea es consciente de esta problemática y ha destinado en las últimas décadas fondos para luchar contra el cambio climático. El actual Vicepresidente de la Comisión Europea Frans Timmermans, lidera el Pacto Verde Europeo y la primera Ley Europea sobre el clima que tiene como objetivo alcanzar la neutralidad climática para el año 2050, mediante la reducción intensiva de emisiones para el año 2030. En esta misión participaran regiones, comunidades locales, la sociedad civil, la industria y las escuelas que aprenderán de la nueva cultura climática.

Ahora bien, se tiene entendido que las emisiones de Gases de Efecto Invernadero provienen de la industria siderúrgica, sin embargo, esta misma ha hecho grandes esfuerzos para reducir la contaminación ambiental en las últimas décadas. En comparación con el año 1960, la cantidad de energía que se utiliza para producir acero es tan solo del 40%.

Sin embargo, en los últimos años la industria del acero enfrenta grandes retos. Solo en el 2018 fue responsable de emitir 1,85 toneladas de CO2 por cada tonelada de acero producida. Esto equivale entre el 7% y 9% de las emisiones a nivel mundial.

El acero es esencial para nuestra sociedad. Es utilizado en gran parte de las industrias; para fabricar coches, en la construcción, en la fabricación de lavadoras, barcos, bisturís, frigoríficos, etc. El asunto esta en el uso que le hacemos a este tipo de material, aprovechar su vida útil y reciclarlo cuantas veces sea necesario. Lo positivo en este caso es que el acero es un material muy versátil y duradero que podemos adaptar para fines diferentes.

De acuerdo a nuestro centro de investigación en España, una solución efectiva que ayuda en la reducción de emisiones directas de CO2 consiste en “hacer pasar una suspensión alcalina que contiene un mineral de hierro, a través de unos electrodos, de manera que mediante un proceso electrolítico, el hierro se deposite en el cátodo y se genere oxígeno en el ánodo. La chapa de hierro depositada se utilizaría como materia prima en la ruta de Horno de Arco Eléctrico convencional.

En Tecnalia estamos participando, junto con ArcelorMittal Maizières en Francia, y otras universidades y centros tecnológicos europeos en el desarrollo de proyectos como ULCOS y IERO, que tienen como objetivo producir hasta 4kg de hierro a escala, dentro de un laboratorio mediante electrólisis. De forma alineada y para continuar con el proyecto, en el año 2016 comenzó la iniciativa ΣIDERWIN que además esta alineada con la estrategia del Pacto Verde Europeo.

Uno de los propósitos de este proyecto busca, la instalación de una planta piloto en ArcelorMittal en Metz, Francia, donde se producirán hasta 50kg de hierro por día. El paso a seguir hacer la instalación de varias celdas a nivel industrial.

Queda por sentado que tenemos la responsabilidad de recuperar el planeta del daño que le hemos causado y este tipo de acciones que toman las entidades son un diferencial en el objetivo de conseguir una mejoría en la capa de ozono y de frenar el calentamiento global.