Tecnología, organizaciones y personas

 

De acuerdo con las declaraciones dadas por Antón Costas en una entrevista, a través de los años la disrupción tecnológica siempre ha generado inicialmente un incremento de la desigualdad, que luego la misma sociedad ha ido corrigiendo a medida que pasa el tiempo. Hemos sido testigos como en el final de esta década, hemos estado más en la primera parte (desigualdad) que en la segunda (la sociedad se moviliza para arreglarlo).

De hecho, este año se evidencio la confianza que tienen los ciudadanos en la innovación a través de la encuesta de percepción social de la innovación en España, donde la confianza cayo 16%; pasó del 89% en 2017 al 73% en 2019.

Evidentemente esto afecta más a sectores vulnerables; aquellos que solo tienen estudios de primaria su confianza se mantiene en un 50%, los que alcanzaron estudios secundarios un 65%, menos de 29 años 70% y mayores de 65 años 64%.

El desconocimiento y la poca confianza en la tecnología no sólo afecta a estos sectores, sino que viene a repercutir en las empresas y las organizaciones.

Muchos empleos se están transformando y otros simplemente desapareciendo debido a la disrupción tecnológica. Dentro de las empresas es evidente esa desigualdad, que afecta sobre todo a personas mayores de 45 años, a los que muchas veces no se les encuentra aptos para desempeñar el cargo debido a la baja capacidad de adaptación que tienen.

Al tiempo que esto sucede, otros profesionales más jóvenes están ascendiendo dentro de las organizaciones sencillamente porque muchos de ellos son nativos digitales y entienden perfectamente el nuevo mundo que viene. Son profesionales con una alta capacidad de adaptación; las empresas cambian sus modelos de negocio y la forma de relacionarse con sus clientes, por eso ven la necesidad de incluir este tipo de profesionales en su organización.

La experiencia y compromiso acumulados durante décadas son poco valorados, en comparación con la capacidad de adaptarse y reinventarse en los modelos de negocio emergentes basados en nuevas tecnologías.

Sin duda alguna el camino hacia la tecnología y la innovación es el que debemos seguir trazando. Pero en este camino no podemos dejar de lado la acertada comunicación que la sociedad debe recibir con respecto al surgimiento constante de nuevas tecnologías.

La prosperidad de la sociedad va de la mano del avance tecnológico y del conocimiento. Para hacer esto posible, es importante que las empresas y las instituciones interioricen su responsabilidad tecnológica, de manera que la sociedad no caiga cada vez más en su descontento por la falta de conocimiento.