La innovación aplicada a alimentos de elevado consumo, productos cárnicos y pan

Hoy en día, nuestro estilo de vida moderno y acelerado, nos ha llevado a adquirir ciertos hábitos y conductas que no benefician en lo absoluto nuestro buen estado de salud. El estrés, la mala elección a la hora de comer y el consumo de alimentos con poco valor nutricional nos está llevando poco a poco a un estilo de vida poco saludable que desencadena a su vez en la aparición de ciertas enfermedades.

Los alimentos juegan un papel importante en la prevención y tratamiento de enfermedades, por lo que podemos concluir que uno de los primeros y más primordiales pasos para lograr estos objetivos, esta en incluir una dieta balanceada de forma progresiva, correcta y constante que incluya una extensa variedad de alimentos y a los que podemos sumar los denominados alimentos funcionales.

Y ¿qué son los alimentos funcionales?

“Los alimentos funcionales son aquellos que tienen un efecto potencialmente positivo en la salud más allá de la nutrición básica. Según sus defensores, los alimentos funcionales promueven una salud óptima y ayudan a reducir el riesgo de padecer enfermedades.”

Los alimentos funcionales contienen propiedades nutritivas y beneficiosas para el organismo, pero deben combinarse de forma adecuada con una dieta balanceada y un estilo de vida saludable que incluya ejercicio y buen descanso para que produzcan el efecto positivo.

Debido a esto, varios alimentos ya han sido modificados para responder a la demanda de una dieta más balanceada y beneficiosa para la salud. Tal es el ejemplo del pan, el cual ha sido reformulado con el objetivo de mejorar su perfil nutricional; reduciendo en algunos casos el contenido de azúcar simple y grasas y en otros el contenido de sal, para ofrecer un producto ligero o light. Sumado a esto la reformulación también incluye la fibra o micronutrientes como el ácido fólico.

Ahora bien los productos futuros de panificación se están dirigiendo a la incorporación de proteínas complementarias al trigo, el control de los niveles de colesterol y la sensación de saciedad.

Este tipo de avances en el desarrollo de productos con alto valor nutricional responde a una demanda que existe, generalmente en personas de edad madura, que, sin duda alguna necesitan llevar una dieta balanceada y nutritiva, pero que en muchas ocasiones les cuesta llevarlo a cabo, debido a la disminución del apetito de mucho y a la desnutrición de muchos otros. Aumentar el tamaño de las porciones no es una opción viable para esta población, por lo que este tipo de alimentos resulta en una solución efectiva.

Otro de los alimentos de alto consumo, la carne, también esta siendo modificada, de manera que proporcione el número de nutrientes necesarios en la ingesta diaria, pero que a su vez no genera los efectos negativos en la salud de las personas.

Los productos cárnicos tiene una alta aceptación por parte de los consumidores, debido a su gran versatibilidad de presentación y la aptitud de experimentar procesos de reformulación.

Sin embargo su alto consumo va frecuentemente asociado a la aparición de enfermedades cardiovasculares y colesterol alto, debido a tu alto contenido de grasa. Los esfuerzos para reducir el contenido de grasa de diversos productos cárnicos con elevado porcentaje de consumo ya se esta realizando, mediante su enriquecimiento con ácidos grasos omega-3 que ayudan a reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes.

El proceso de transformación de los productos cárnicos es posible, mediante la modificación en la composición de sus derivados. Básicamente se trata de reducir la composición de ciertos componentes con efectos fisiológicos negativos, sustituir algún componente con efectos no deseados o incorporar compuestos bioactivos exógenos con efectos beneficiosos.

¿Y que dice la legislación sobre los alimentos funcionales?

Alrededor de este tema, comenzó la regulación con el el Reglamento 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo que toca el tema alrededor de las declaraciones nutricionales y propiedades saludables en los alimentos. Entre las discusiones de esa reglamentación se discutieron términos como “bajo en sal” o “light”. Después se incorporo “el Reglamento 432/2012 con la lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de nutrientes, sustancias o categorías de alimentos como carbón activo, minerales o vitaminas.”

En resumen, un alimento funcional debe cumplir con los siguientes requisitos:

  • Debe demostrar la relación causa-efecto entre el consumo del alimento y el efecto que genera en la salud de los humanos.
  • La sustancia que genera el efecto positivo debe estar presente en una cantidad significativa.
  • La etiqueta debe incluir cuanto se debe consumir para que sea beneficioso.
  • El alimento debe ser bien asimilado por el organismo.

Con el fin de confirmar estos requisitos, la EFSA fijó un listado de criterios básicos para permitir la solicitud de declaraciones nutricionales, publicado en el Reglamento 432/2012.

En Tecnalia trabajamos y colaboramos con la empresas para desarrollar productos alimenticios funcionales que beneficien la salud de las personas.

Uno de nuestros campos de acción consiste en el desarrollo de alimentos funcionales y complementos alimenticios orientados a la prevención de enfermedades de alta incidencia como el síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Como organización buscamos en la innovación alimenticia la solución para ofrecer una calidad de vida y un envejecimiento activo y saludable.